La Ciudad de Buenos Aires habilitará a partir del próximo lunes una prueba piloto de 90 días para que los automóviles particulares circulen por el Paseo del Bajo de lunes a viernes, entre las 22 y las 5 de la madrugada. Hasta ahora, la traza solo estaba abierta a los autos los fines de semana y feriados, una experiencia que comenzó en 2024 y que dejó un promedio de 35 mil vehículos por fin de semana, con más de 4,5 millones de pasadas acumuladas.
La medida, impulsada por el Ministerio de Movilidad e Infraestructura porteño junto a la estatal Autopistas Urbanas, apunta a aprovechar una infraestructura que durante la noche queda subutilizada. En la madrugada cae drásticamente el tránsito de camiones y micros de larga distancia que usan el corredor, lo que deja carriles libres que podrían absorber el flujo de vehículos livianos sin interferir con la logística del puerto ni con las terminales de Retiro.
El Paseo del Bajo es un corredor de 7,1 kilómetros inaugurado en 2019 que corre en paralelo a las avenidas Huergo-Madero y Alicia Moreau de Justo, y conecta la Autopista 25 de Mayo y la Buenos Aires-La Plata, en el sur, con la Illia, en el norte, con accesos al puerto y a la Terminal de Ómnibus. Tiene 12 carriles: 4 de vía rápida exclusiva para transporte pesado, en trinchera o viaducto, y 8 para vehículos livianos en la vialidad superficial.
La obra, presentada como esperada durante medio siglo, cambió la escala de los tiempos de viaje: recorrer el corredor completo lleva menos de 12 minutos. Ese dato explica el atractivo de la apertura nocturna para los automovilistas, que podrían cruzar la capital sin los semáforos, los cruces y las demoras crónicas del macrocentro.
Pero la medida también desnuda un problema estructural que la Ciudad no termina de resolver: la dificultad de atravesar Buenos Aires de norte a sur o de sur a norte. Quienes no pueden pagar peaje, o circulan en horarios no habilitados, dependen de avenidas congestionadas o de una red de transporte público que no ofrece alternativas rápidas para ese recorrido.
La apertura es solo para automóviles, utilitarios y camionetas. Las motos siguen prohibidas por razones de seguridad y por el diseño del corredor en trinchera, una exclusión que mantiene a un sector de la movilidad urbana al margen de la mejora. El uso de TelePASE es obligatorio y el peaje del tramo tendrá un valor de $10.978,49 por pasada, con límite de velocidad de 60 kilómetros por hora.
El horario elegido, además, delimita el alcance real de la política: entre las 22 y las 5 circula apenas una fracción del total de viajes diarios. Los cruces en horario pico, cuando miles de personas intentan moverse entre el sur y el norte, seguirán dependiendo de las mismas arterias saturadas de siempre.
Transcurridos los 90 días, las autoridades evaluarán las estadísticas del tránsito nocturno para definir si la habilitación se vuelve definitiva. La discusión pendiente es otra: si la Ciudad seguirá atada a la matriz del automóvil o si encarará, de una vez, un proyecto integral de movilidad que resuelva la conexión norte-sur para todos los modos de transporte.
Fuente: relevamiento informativo y GCBA
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