La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó por unanimidad, con 56 votos afirmativos y sin abstenciones, un paquete de leyes que habilita el primer cementerio y crematorio público para mascotas del distrito. La iniciativa, impulsada por los legisladores Emmanuel Ferrario y Graciela Ocaña, del bloque Confianza y Desarrollo, fue aprobada el jueves 29 de octubre y busca ordenar una cuestión que hasta ahora quedaba en manos del mercado privado o de soluciones informales.
El servicio funcionará dentro del predio del Cementerio de la Chacarita, donde la autoridad de aplicación deberá definir el sector exacto para las parcelas de entierro y el horno crematorio. El ingreso de cada animal requerirá la intervención de un equipo veterinario que certificará las causas del fallecimiento. Si se detectan indicios de maltrato o muertes sospechosas, el personal estará obligado a comunicarlo de inmediato a las autoridades competentes.
El esquema de tarifas todavía no fue definido, pero la norma establece que el arancel deberá ajustarse a criterios de accesibilidad económica y sostenibilidad operativa, con un costo mínimo orientado a cubrir gastos. El servicio será gratuito en dos casos: para animales sin identificación ni tutor conocido recogidos de la vía pública por autoridades u organizaciones rescatistas, y para tutores que acrediten vulnerabilidad social y residencia en la Ciudad.
La medida responde a un vacío concreto. Hasta ahora, ante la muerte de un perro o un gato, las familias porteñas enfrentaban alternativas limitadas: cremaciones privadas que podían superar los 300.000 pesos, o la opción gratuita pero colectiva del Instituto Pasteur, que no contempla la devolución de las cenizas. Esa falta de opciones accesibles derivaba con frecuencia en entierros irregulares en plazas, parques y baldíos, con riesgos de contaminación del suelo y de las napas.
La nueva normativa reconoce además una transformación social de fondo. En la Ciudad viven aproximadamente 860.000 perros y gatos en hogares particulares, según la Encuesta Anual de Hogares, y el 40 por ciento de los hogares convive con al menos una mascota. Esa densidad no es un dato menor: equivale a una mascota cada tres vecinos, una proporción que supera el promedio mundial y ubica a Buenos Aires entre las ciudades con más animales de compañía por habitante del planeta.
El fenómeno alcanza dimensiones comparables a las demográficas. Según datos oficiales, en la Ciudad hay más perros que niños menores de 10 años, una relación explicada por la baja natalidad y por la humanización creciente de los animales de compañía, acelerada tras la pandemia. A escala país, cerca del 80 por ciento de los hogares argentinos tiene al menos una mascota, lo que consolida a la Argentina como uno de los países con mayor tenencia per cápita del mundo, junto a México y Brasil.
En la misma sesión, la Legislatura aprobó la llamada Ley Compasión, que incorpora contenidos obligatorios sobre protección animal, tenencia responsable y reconocimiento de los animales como seres sintientes en todas las escuelas públicas y privadas de la Ciudad, desde el nivel inicial hasta la formación docente. El Ministerio de Educación porteño deberá fijar los contenidos curriculares mínimos, incluyendo prevención del maltrato y difusión de servicios estatales como vacunación y castración.
Resta ahora el paso más incierto: la implementación. La sanción legislativa no fija plazos para la puesta en funcionamiento del cementerio ni del crematorio, y todo dependerá de las decisiones administrativas y presupuestarias del Ejecutivo porteño. Los propios impulsores admitieron que la norma recién se convertirá en política pública cuando los vecinos puedan acceder efectivamente al servicio, un punto que quedará en manos del Gobierno de la Ciudad.
fuente: relevamiento informativo y legislatura caba
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