Oportuna y esperada restauración de la Fuente del Ballet de Plaza Lavalle

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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanza con los trabajos de restauración integral de la fuente de aguas danzantes ubicada en Plaza Lavalle, frente al Teatro Colón. Este espacio, diseñado por el arquitecto Ezequiel Cerrato, rodea la escultura “Homenaje al Ballet Nacional”, obra en bronce de Carlos de la Cárcova que conmemora a los nueve integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón fallecidos en un accidente aéreo el 10 de octubre de 1971, entre ellos Norma Fontenla y José Neglia.

Las tareas incluyen el retiro de capas antiguas de pintura, el sellado de grietas, el refuerzo de la base y la impermeabilización de paredes y piso de la batea. Además, se realizarán trabajos de pintura, limpieza, repaso y encerado de la escultura, junto con la fabricación de nuevos tableros eléctricos y colectores. Aunque las inclemencias climáticas retrasaron el cronograma unas semanas, se estima que la obra quedará finalizada hacia mediados de septiembre, con el objetivo de que esté completamente operativa antes del 10 de octubre, fecha en que se cumple un nuevo aniversario del accidente.

La intervención forma parte de un plan más amplio de puesta en valor de Plaza Lavalle, que este año ya incluyó la repavimentación, la renovación de veredas y la mejora de la iluminación. Este espacio verde, ubicado entre el Teatro Colón y el Palacio de Justicia, es uno de los más transitados del centro porteño y su recuperación busca preservar el patrimonio histórico y cultural de la ciudad.

La fuente, que cuenta con un sistema de aguas danzantes, permanentemente abierta al público, no tendrá rejas ni cerramientos. La idea es que los vecinos y visitantes puedan seguir sentándose en el borde de la batea y disfrutar del lugar, manteniendo su carácter accesible y cercano a la comunidad.

Plaza Lavalle, con sus tres manzanas delimitadas por las calles Libertad, Lavalle, Talcahuano y la Avenida Córdoba, es un punto neurálgico de la historia porteña. En el siglo XIX, el terreno fue testigo de la partida de La Porteña, la primera locomotora del país, y hoy alberga no solo la fuente y la escultura, sino también el Templo Libertad y el Teatro Nacional Cervantes, consolidándose como un espacio de memoria y cultura.

La restauración de la fuente se enmarca en una política de mantenimiento y conservación del patrimonio urbano, que busca equilibrar el embellecimiento de los espacios públicos con su funcionalidad. La fuente, junto a la escultura, es un símbolo de la riqueza artística de Buenos Aires y un homenaje permanente a la tragedia que marcó a la danza nacional.


Fuente: relevamiento informativo
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