El fenómeno Airbnb está transformando el paisaje urbano de la Ciudad de Buenos Aires, según revela un reciente estudio de la consultora Statista. Los datos muestran una concentración significativa de propiedades destinadas al alquiler temporal, especialmente en barrios emblemáticos como Palermo, donde se registran 11.184 unidades listadas en la plataforma. Esta cifra supera ampliamente a otros barrios populares como Recoleta, que cuenta con 5.049 propiedades, y Retiro, con 1.594, evidenciando un desequilibrio en la distribución de alojamientos temporales a lo largo de la ciudad.
La proliferación de alquileres de corto plazo está reconfigurando no solo el mercado inmobiliario, sino también el tejido social que define a los barrios porteños. Los especialistas advierten que este fenómeno va más allá de una simple transacción económica: representa una transformación profunda en la manera en que los residentes experimentan su entorno urbano. La constante rotación de turistas en edificios residenciales está generando lo que algunos sociólogos urbanos denominan un "efecto fantasma", donde las propiedades existen físicamente pero no contribuyen a la vida comunitaria.
El impacto más evidente se manifiesta en el mercado inmobiliario tradicional, donde la competencia entre alquileres residenciales y temporales muestra diferentes patrones según la zona. En barrios como Belgrano y Puerto Madero, la oferta de propiedades en plataformas como Zonaprop aún mantiene cierto equilibrio frente a Airbnb. Sin embargo, en Palermo y Recoleta, la balanza se ha inclinado definitivamente hacia los alquileres turísticos, ejerciendo una presión sin precedentes sobre el mercado tradicional y elevando considerablemente los precios para los residentes locales.
Este desbalance está acelerando procesos de gentrificación en barrios históricamente accesibles para la clase media porteña. El estudio señala que las zonas con mayor presencia de Airbnb experimentan un aumento promedio del 35% en los valores de alquiler convencional, creando un círculo vicioso donde cada vez menos residentes pueden permitirse vivir en sus barrios de origen. Este fenómeno está provocando una migración forzada hacia la periferia, mientras el centro de la ciudad se convierte gradualmente en un espacio diseñado principalmente para el consumo turístico.
Los efectos colaterales de esta transformación no se limitan a lo económico. Comercios tradicionales, bares históricos y pequeños negocios familiares están siendo reemplazados por establecimientos orientados al turismo, alterando la identidad cultural de barrios emblemáticos. "Cuando un barrio pierde a sus vecinos de toda la vida, pierde también sus costumbres, sus códigos y su esencia", explican los urbanistas que han estudiado este fenómeno durante los últimos cinco años.
Frente a esta situación, diversos grupos vecinales han comenzado a organizarse para exigir regulaciones más estrictas. En ciudades como Barcelona, Amsterdam y Nueva York, ya se han implementado limitaciones a la cantidad de días que una propiedad puede ofrecerse como alquiler temporal, estableciendo un precedente que podría replicarse en Buenos Aires. Las autoridades porteñas, por su parte, han anunciado la creación de una mesa de trabajo para evaluar posibles intervenciones normativas que equilibren los beneficios del turismo con la protección del mercado inmobiliario local.
Los expertos en turismo sostenible proponen soluciones alternativas que podrían mitigar el impacto negativo sin renunciar a los beneficios económicos del turismo. Entre las recomendaciones se encuentra la promoción de hoteles boutique, hostales y bed & breakfasts administrados por residentes locales, así como campañas de concientización dirigidas a los turistas sobre la importancia de elegir opciones de alojamiento que contribuyan positivamente a la economía barrial, como alquileres en zonas menos saturadas o establecimientos que respeten normativas laborales y tributarias.
El estudio de Statista concluye que, si bien Airbnb ha democratizado el acceso al mercado turístico y representa una fuente de ingresos complementaria para muchos propietarios, su expansión desregulada amenaza con transformar irreversiblemente el carácter residencial de barrios enteros. El desafío para Buenos Aires, al igual que para otras grandes ciudades turísticas del mundo, consistirá en encontrar un equilibrio que permita aprovechar las ventajas del turismo digital sin comprometer el derecho a la vivienda de sus habitantes ni la autenticidad cultural que hace de la ciudad un destino atractivo en primer lugar.
Fuente: Statista, NewsData y análisis editorial
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