La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) enfrenta un panorama laboral desafiante, con un índice de desocupación que alcanzó el 7,5% en el 2024, según datos recientes del Instituto de Estadística y Censos porteño. Este incremento, que representa casi tres puntos porcentuales más que el 4,6% registrado en el cuarto trimestre de 2023, ha generado alarma entre los analistas y preocupación en la población. La cifra se traduce en 113.500 personas desempleadas, de las cuales 38.000 perdieron su empleo en el último año. Este aumento no solo refleja una tendencia negativa en el mercado laboral, sino que también pone de manifiesto las dificultades económicas que atraviesa la ciudad.

El desempleo en CABA no solo ha crecido en términos absolutos, sino que también ha superado los niveles observados en años anteriores. A fines de 2022, la tasa de desempleo se situaba en un 5,8%, lo que indica un deterioro significativo en el mercado laboral en apenas un año. Este incremento ha sido impulsado, en gran medida, por la variación en la población femenina, que ha visto cómo sus oportunidades laborales se reducen considerablemente. La tasa de desempleo entre mujeres alcanza el 7,8%, mientras que entre los hombres se sitúa en un 5,7%. Esta disparidad de género es un reflejo de las barreras estructurales que enfrentan las mujeres en el mercado laboral, donde la precariedad y la informalidad son más prevalentes.

La distribución del desempleo en la ciudad también revela una marcada diferencia entre géneros. Del total de desempleados, el 56,7% son mujeres y el 43,3% son hombres. Sin embargo, cuando se observa la población ocupada, los varones representan el 51,7%, mientras que las mujeres constituyen el 48,3%. Esta disparidad se acentúa aún más en el caso de la población subocupada, donde las mujeres representan el 58,0%. Estos datos sugieren que, aunque las mujeres participan activamente en el mercado laboral, enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos de calidad y estables. Las autoridades han señalado una reducción interanual del 4,1% en la población ocupada femenina, mientras que los varones ocupados han experimentado una expansión del 4,7%.

La geografía del desempleo en CABA muestra una clara segmentación, con la zona sur de la ciudad como la más afectada. Las comunas 4, 8, 9 y 10 registran los mayores niveles de desempleo, alcanzando un 9,2% en 2024, frente al 5,1% del año anterior. Esta región, históricamente más vulnerable en términos socioeconómicos, ha visto cómo la crisis laboral se profundiza, afectando a miles de familias que dependen de ingresos estables para su subsistencia. La situación en estas comunas refleja las desigualdades estructurales que persisten en la ciudad, donde el acceso a oportunidades laborales y educativas no es equitativo.

El sector privado ha sido el más golpeado por la ola de desempleo, con el 93% de los desocupados provenientes de este ámbito. Dentro del sector privado, el sector servicios es el que concentra la mayor parte del empleo, con un 73,5% del total, seguido por el comercio con un 14,6%. La industria y la construcción, que representan el 11,2%, han mostrado un leve aumento en su participación en el empleo. Sin embargo, la precariedad laboral sigue siendo una constante, con el 6,9% de la población asalariada en empleos temporales o con contratos de duración determinada. Esta situación genera incertidumbre entre los trabajadores, quienes ven limitadas sus posibilidades de planificación a largo plazo.

La informalidad laboral es otro de los grandes desafíos que enfrenta el mercado laboral en CABA. Aunque el 71,6% de la población asalariada cuenta con descuentos jubilatorios y derechos laborales completos, un 15,7% carece de estos beneficios. Además, el 4,8% de los asalariados solo accede a algunos derechos laborales, mientras que el 7,9% posee algún derecho sin descuentos. Esta situación es particularmente crítica en el sector del servicio doméstico, donde la informalidad es predominante y afecta mayoritariamente a mujeres. La falta de formalización laboral no solo limita el acceso a derechos básicos, sino que también afecta la capacidad de los trabajadores para ahorrar y planificar su futuro.

El aumento del desempleo y la precariedad laboral en CABA ha llevado a muchos trabajadores a buscar alternativas para complementar sus ingresos. Según el informe del IDECBA, el 11,5% de la población ocupada ha buscado otro trabajo en los últimos 30 días, lo que refleja la necesidad urgente de mejorar las condiciones laborales y salariales. Esta búsqueda de empleos adicionales no solo es un indicador de la precariedad económica, sino también de la falta de oportunidades de desarrollo profesional dentro del mercado laboral actual. Los trabajadores se ven obligados a diversificar sus fuentes de ingresos para hacer frente a la creciente inflación y el aumento del costo de vida.

Ante este panorama, es crucial que las autoridades implementen políticas efectivas para revertir la tendencia del desempleo y mejorar las condiciones laborales en la ciudad. La promoción de empleos de calidad, la formalización del mercado laboral y la implementación de programas de capacitación son algunas de las medidas que podrían contribuir a mitigar los efectos de la crisis. Además, es fundamental abordar las desigualdades de género y territoriales que persisten en el acceso a oportunidades laborales. Solo a través de un enfoque integral y coordinado será posible construir un mercado laboral más inclusivo y resiliente, capaz de responder a los desafíos económicos y sociales que enfrenta la Ciudad de Buenos Aires.

Fuente: IDECBA

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