La Ciudad de Buenos Aires completó la restauración de siete esculturas históricas ubicadas en dos de sus espacios verdes más emblemáticos: el Jardín Botánico y el Ecoparque. Este trabajo, llevado a cabo por el equipo de Monumentos y Obras de Arte (MOA), refuerza la importancia del arte y la cultura al aire libre en el barrio de Palermo, preservando un valioso patrimonio para disfrute de vecinos y visitantes.

El proceso de restauración se realizó sin trasladar las piezas, debido a que el MOA, ubicado en Plaza Sicilia dentro del Parque Tres de Febrero, se encuentra en plena ampliación y modernización. Por ello, los especialistas trabajaron in situ, aplicando técnicas avanzadas de conservación. La limpieza cuidadosa con cepillos blandos y biocidas evitó el deterioro de los materiales, mientras que en las esculturas de bronce se realizaron tratamientos específicos, como la eliminación de pintura antigua y la aplicación de nuevas pátinas protectoras.

En el Jardín Botánico, cuatro esculturas fueron restauradas. Canto de la Cosechadora, una reproducción en mármol atribuida al italiano Antonio Canova, muestra a una joven con mieses recién segadas y simboliza el esfuerzo del trabajo agrícola. Venus, una de las más replicadas en la historia del arte, evoca la belleza clásica con su delicado velo. La Bañista, donada por María M. Pedemonta, tuvo un proceso de restauración exhaustivo debido a daños sufridos a lo largo de los años. Finalmente, Loba Romana, una copia de la icónica Lupa Capitolina, remite a la leyenda de Rómulo y Remo y su vínculo con la historia de Roma y Argentina.

En el Ecoparque, se intervinieron tres esculturas que rinden homenaje a figuras y elementos de la historia y la naturaleza. Clemente Onelli, dedicada al naturalista y explorador italiano que dirigió el antiguo Zoológico de Buenos Aires, fue restaurada respetando su pátina original. Juan Manuel de Rosas, una de las piezas que rememoran al exgobernador de Buenos Aires, recibió trabajos de limpieza profunda y estabilización. Por último, la Fuente del Mono Caí, que representa a un mono en lucha contra dos serpientes, recuperó su expresividad gracias a la eliminación de impurezas y la protección de sus materiales.

Más allá de la restauración de estas obras, el MOA atraviesa un importante proceso de revalorización. Se están construyendo nuevas áreas de trabajo con equipamiento especializado, además de un pabellón de acceso público donde vecinos e investigadores podrán conocer el proceso de conservación del patrimonio escultórico. Este espacio incluirá un salón para exposiciones y actividades culturales, promoviendo una mayor interacción entre la comunidad y el arte.

Según Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, la puesta en valor del MOA permitirá mejorar las condiciones laborales de los restauradores y acercar el proceso de conservación a la ciudadanía. "Queremos que los vecinos puedan conocer el trabajo artesanal que hay detrás de cada restauración y valoren aún más estas piezas que forman parte de nuestra identidad", afirmó.

El Jardín Botánico y el Ecoparque no solo son refugios de biodiversidad, sino también verdaderos museos al aire libre donde la historia y el arte dialogan con la naturaleza. Con esta iniciativa, Palermo refuerza su papel como epicentro cultural de la ciudad, garantizando que sus esculturas sigan contando historias por generaciones.

Fuente: gcba
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