La crisis económica sigue golpeando con fuerza a los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Según el último informe del Instituto de Estadística y Censo de la Ciudad (IDECBA), correspondiente a febrero de 2025, una familia tipo necesita $1.713.000 mensuales para ser considerada de clase media. Esta cifra refleja el elevado costo de vida que enfrentan los porteños y la continua pérdida de poder adquisitivo que experimentan las familias.

El estudio, que forma parte del informe mensual "Líneas de la Pobreza y Canasta de Consumo", revela además que, para no caer bajo la línea de la pobreza, un hogar compuesto por dos adultos y dos menores debe contar con ingresos de al menos $1.089.000. Estos datos evidencian la creciente presión económica sobre los presupuestos familiares en un contexto de persistentes aumentos.

La medición realizada por el IDECBA se basa en dos indicadores fundamentales: la canasta básica alimentaria, que contempla los productos mínimos necesarios para la subsistencia, y la canasta básica total, que incluye además bienes y servicios esenciales como vivienda, transporte, educación y salud. La brecha entre ambos valores ilustra el esfuerzo adicional que deben realizar las familias para mantener un nivel de vida digno.

El incremento sostenido de estas canastas mes tras mes ha puesto en jaque a numerosos hogares porteños que, a pesar de contar con ingresos que hasta hace poco tiempo les permitían vivir con cierta holgura, hoy se encuentran al borde de la vulnerabilidad económica. Las tarifas de servicios, alquileres y alimentos continúan impactando directamente en la economía doméstica.

"Los persistentes aumentos están erosionando el poder adquisitivo de las familias de clase media, que cada vez deben destinar una mayor proporción de sus ingresos a cubrir necesidades básicas", señalan desde el IDECBA. Esto implica que muchos hogares han debido recortar gastos en actividades recreativas, educativas complementarias y otros consumos que antes formaban parte de su estilo de vida.

El informe permite evaluar la evolución del poder adquisitivo en la Ciudad y pone de manifiesto el deterioro de las condiciones económicas para un amplio sector de la población. En términos comparativos, los valores actuales representan un incremento significativo respecto a los meses anteriores, reflejando el impacto de la inflación en las economías familiares.

Especialistas consultados advierten que esta situación genera un círculo vicioso: mientras los ingresos no se actualizan al mismo ritmo que los precios, las familias se ven obligadas a endeudarse o a consumir sus ahorros para mantener su nivel de vida. Esto reduce su capacidad de ahorro y, por ende, sus posibilidades de acceder a bienes durables o de invertir en su futuro.

De continuar esta tendencia, el riesgo de movilidad social descendente para los sectores medios se incrementa, con un potencial impacto en la estructura socioeconómica de la Ciudad. Las autoridades enfrentan el desafío de implementar políticas que frenen la caída del poder adquisitivo y garanticen condiciones de vida dignas para todos los habitantes de la Capital Federal.

Fuente: IDECBA,  análisis editorial 
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