La Ciudad de Buenos Aires registró en febrero una inflación del 2,1%, mostrando una desaceleración respecto al 3,1% observado en enero, según datos oficiales divulgados por el IDECBA del GCBA. Aunque este descenso representa una mejora en el panorama económico general, los consumidores porteños siguen enfrentando aumentos significativos en productos esenciales, particularmente en el rubro alimenticio, que superaron la media inflacionaria.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas experimentaron un incremento del 2,5% durante el último mes, superando el índice general. Entre los productos que más impactaron en el bolsillo de los ciudadanos se destaca la carne, con un alarmante aumento del 7,7%, afectando directamente a un bien considerado básico en la dieta de los porteños y agravando la situación de los sectores más vulnerables que destinan gran parte de sus ingresos a la alimentación.
En tanto, el acumulado inflacionario en los dos primeros meses del año alcanzó el 5,3% en la Ciudad, mientras que la variación interanual se situó en un preocupante 79,4%. Estos datos reflejan el persistente problema inflacionario que, si bien muestra signos de moderación, continúa erosionando el poder adquisitivo de las familias, especialmente en productos de primera necesidad.
La desaceleración del ritmo inflacionario está alineada con las expectativas del Gobierno nacional, que había proyectado una inflación del 2,2% para enero en todo el país. Este descenso se atribuye principalmente a una menor suba en el sector servicios, aunque este comportamiento no se replicó en todos los rubros esenciales para la economía familiar.
El sector de vivienda y tarifas de servicios evidenció un incremento del 3,1%, impulsado principalmente por alzas en alquileres y expensas, rubros que representan gastos fijos significativos en los presupuestos familiares. Esta situación agrava aún más el panorama para muchos hogares que deben afrontar simultáneamente aumentos en alimentos y en costos habitacionales.
Por su parte, el área de salud experimentó un alza del 3%, principalmente debido a ajustes en los planes de medicina prepaga, sumando presión adicional sobre las finanzas personales en un contexto de recuperación económica todavía frágil. Estos aumentos en servicios esenciales como la salud profundizan la preocupación entre amplios sectores de la población.
Al analizar la composición del índice, se observa que los bienes subieron un 1,9%, mientras que los servicios avanzaron un 2,1%. La menor presión inflacionaria en ciertos componentes del sector servicios ha contribuido a la desaceleración general, aunque esta tendencia no se refleja en los rubros más sensibles para la economía doméstica.
Especialistas económicos señalan que, a pesar de la moderación en el índice general, la persistencia de aumentos superiores en alimentos básicos continúa siendo el principal desafío para las autoridades económicas. El impacto diferencial en productos esenciales como la carne, que superó ampliamente la media inflacionaria, evidencia que la batalla contra la inflación en los rubros que más afectan a las familias sigue siendo una asignatura pendiente que requerirá medidas específicas en los próximos meses.
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Fuente: IDECBA y análisis editorial